Peldaños
Nadie parece entender que no sólo es ella, nadie parece entender tampoco el porqué de mi desesperacion, el porqué de mi confinación, el porqué de esta inmensa tristeza; no sólo es ella, es lo que viene detrás, lo que viene delante, el tiempo que le precede, el lugar en que me deja; la derrota, hay un vacío que nace en mi pecho y que se extiende por todo esto que creo real y por lo que aún no lo es, por sus divergencias imaginarias, sueños, ilusiones todo absolutamente esta hueco, y sólo basta un pequeño impulso para creerlo con esa devoción paciente que dejé olvidada por estúpidamente querer ser feliz, disolverse dentro de la nada y con las pocas fuerzas que quedan forzarse a agrandarla, dejarse hundir en el absurdo y buscar el olvido en la muerte lenta, el infiernillo de las botellas que no se vacían, los días y las noches que giran como ruleta con el insomnio arrebatándoles cualquier asomo de significado, flotando estático, desgastando ese rincón oscuro con la mirada, escuchando las voces de mis ancestros que me llaman y quiero caer, es tan fácil caer, lo más sencillo del mundo es buscar esa carcajada profana que rompe la madrugada cuando uno usa como pretexto cualquier vicio para esconder la locura que ya se va asentando en el rostro, adentrarse en el absurdo y empeñarse a esperar allí; la muerte u otra botella de licor, todo es lo mismo allí dentro. No es sólo ella, es que no sé si tengo la fuerza para intentarlo de nuevo, me es más fácil permanecer derrotado que perder de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, apostarlo todo por una normalidad que no me pertenece y que no puedo con ella, no sé qué hacer estando ahí pero lo intento, tengo que hacerlo, aunque todo se siente tan pasmosamente vacío, la lucha diaria por encontrar un poco de fe en lo que sea, las fuerzas sobrehumanas para mantenerse igual, para sosotenerse de un propósito que constantemente se esfuma de mis manos, verás, no sólo es ella, es la lucha constante con esa idea de que a pesar de todos mis esfuerzos nunca podré conseguirlo, mantenerlo, y duele, la realidad duele, hoy no pude más, he estado en este cuarto desde que la resaca me levantó desgastando ese rincón oscuro con la mirada, hoy no pude pero está bien, que todo se vaya al carajo, yo incluido, mañana tendré que levantarme y tratar de ser en esta realidad que no me pertenece y aunque la derrota omnisciente me torture a cada instante me empeño con esto poquísimo que me queda en tratar de entender, tengo que hacerlo, un peldaño a la vez, arrastrándome no sé a dónde, pero avanzar, necesito seguir avanzando.



